Propietario del Evangeliario

Se cree, casi con certeza, que, este Evangeliario perteneció al duque Carlos de Angulema, tercer hijo varón de Francisco I y Claudia de Francia. A consecuencia de algunos detalles que expondremos más adelante. 

Siendo Francisco I considerado como el primer rey renacentista de la historia. No es de extrañar, que algunos de los muchos artistas que conformaban su corte, entre ellos Leonardo Da Vinci, fuesen quienes realizasen este manuscrito.

Su propiedad es considerada del duque Carlos de Angulema. En primer lugar, debido a un blasón perteneciente a Francisco I . El cual usó antes de convertirse en el rey de Francia, y que, dado que la cronología de este manuscrito es posterior a la del uso de este blasón por parte de Francisco I. Se ha asociado con su tercer hijo, Carlos de Angulema, y aceptado de forma unánime por los círculos de investigación y estudio. 

En segundo lugar, la ilustración del ejemplar de Roma que ha sido identificada con la conmemoración del Corpus Christi. Una procesión que tuvo lugar en París con el fin de restablecer la ortodoxia religiosa frente al movimiento radical que comenzaba a emerger. En la que participó Carlos de Angulema, pese a su juventud, caminando al lado del Santísimo Sacramento. 

Este acontecimiento tuvo lugar en enero de 1534. Dato que retrasa la cronología de nuestro manuscrito al regreso de los príncipes desde su cautiverio en España y la sitúa dos años antes de la muerte de Francisco, delfín de Francia, al que sucederá su hermano Enrique, futuro monarca francés.

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Carlos de angulema

Para el rey Francisco I, Carlos (22 de enero de 1522 – 9 de Septiembre de 1545) era su hijo predilecto. 

Quizá no sólo por haber sido el único de sus herederos en poder permanecer junto a él en su niñez. Pues Francisco, el Delfín de Francia y Enrique fueron confinados en la corte castellana durante varios años ocupando el lugar de su padre como prisionero de Carlos V. 

Sino, también, por los comentarios sobre él que nos han llegado desde la corte de su tiempo. Como que era el mejor parecido de los tres hermanos, el más audaz y quien enorgullecía más a su padre dada su personalidad parecida.

Tal situación pudo crear cierto malestar en su otro hijo, Enrique quien, pese a ser el segundo en la línea sucesoria y heredar el título de Delfín, tras la repentina muerte de su hermano Francisco, no era muy querido en la corte por su personalidad hipocondríaca y pusilánime. Rasgos que pudieron emerger a consecuencia de su confinamiento en la corte castellana, del que nunca se repondría. 

Algunas hipótesis apuntan a que tanto la muerte de Francisco como la de Carlos, estuvieron a cargo de Catalina de Médici, famosa por sus venenos, y de su marido, el propio Enrique.

Estudio sobre la autoría del Evangeliario de Carlos de Angulema

La iluminación del Evangeliario, pese a su apariencia homogénea, es obra de diferentes miniaturistas con diferentes tipos de sensibilidad estética que, en un primer vistazo, parecen imperceptibles.

Pero, es cuando se revisa con tranquilidad y minuosidad este manuscrito, el momento en el que emergen todas sus particularidades, detalles y diferencias. 

Se han llegado a contar cinco manos diferentes en su elaboración. Destacando por encima de todas una que, ha sido relacionada con el entorno del Maestro de Claudia de Francia, un artista con amplia producción dentro de la corte francesa de finales del siglo XV y principios del XVI. 

Esta diestra mano, es la encargada de la mayor parte de las iluminaciones, inclusive las miniaturas de menor tamaño de los textos neo-testamentarios. Ha podido captar detalles y texturas casi imposibles sobre el papel, como la textura exacta del mármol en la escena de la Epifanía. 

Destacan las diferentes tonalidades de azul, verde o granates, contrastadas con diversos tonos de blanco, aportando una belleza visual sin igual.

Además de este miniaturista, los otros cuatro le aportan al Evangeliario diferentes técnicas estilísticas, como la grisalla, que da la sensación de que algunas imágenes son verdaderos relieves. Esto permite hipotetizar sobre la existencia de un taller común donde se realizase el Evangeliario de Carlos de Angulema.

Como bien dice Josefina Planas:

 “Sólo nos queda destacar la primorosa factura de este códice, caligrafiado con una cuidadosa escritura humanística que lo convierte en un elocuente testimonio de la sensibilidad religiosa y artística de la corte francesa, durante el segundo cuarto de siglo XVI. Conserva el sabor de las lecturas íntimas, en el oratorio de un príncipe, con el ánimo de que el espectador actual goce contemplando el amplio elenco de ilustraciones que lo componen y la esencia espiritual que le dio vida”.

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Características DEL FACSÍMIL

  • Lugar: Francia.
  • Fecha: Siglo XVI.
  • Dimensiones: 230 x 160 mm
  • Contenidos: 168 folios, con 145 miniaturas con oro.
  • Lengua: Latín.
  • Encuadernación: Artesanal en piel de cabra corinto, con grabados en oro.

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